La Comunidad Agustiniana del Monasterio de Santa María de la Vid, siguiendo el espíritu de San Agustín y la secular tradición de la Orden, mantiene el equilibrio entre la contemplación y la acción pastoral al servicio de los hombres, teniendo siempre presente que nadie debe estar tan absorto en la contemplación como para desentenderse del bien del prójimo, ni tan atareado que descuide el contemplar la verdad divina.
Pretendemos buscar a Dios, encontrarlo y compartir la Verdad que descubrimos con los hermanos y con todos los hombres. Lo hacemos celebrando la oración litúrgica en comunidad, dedicándonos a la meditación comunitaria y personal, y leyendo asiduamente la Palabra de Dios.

 

Reunidos en comunidad para servir a la Iglesia y a los hombres, nos dedicamos en primer lugar a la formación de aquellos jóvenes que, sintiendo la llamada del Señor y respondiendo generosamente, realizan su noviciado. El Monasterio es la sede del Noviciado Interprovincial de las provincias del sur de Europa (Italia, Malta, Castilla, Matritense, Filipinas y España). Bajo la dirección del Maestro de Novicios, acompañado en su tarea por un equipo de formadores y con el apoyo de toda la comunidad, los jóvenes profundizan en el conocimiento del Señor y en el estilo de vida agustiniano, preparándose para dar un Sí a Cristo cuando emitan su profesión religiosa en la Orden de San Agustín.


Conscientes de que nuestra tradición y el servicio a la Iglesia en el mundo de hoy nos exige dedicarnos personal y comunitariamente al estudio y hacernos presentes en el mundo de la cultura, los agustinos de la Vid hemos optado también por este campo de apostolado a través de la atención a las personas que nos visitan, siendo además casa de Acogida y Espiritualidad. Además atendemos la gran Biblioteca de esta casa, acrecentando sus fondos y poniéndolos a disposición de los investigadores, y hemos acercado a nuestros visitantes a las obras de arte conservadas en el monasterio disponiendo las mismas en el Museo creado para ello como testimonio de la fecundidad cultural de la Fe.


Por otro lado nos integramos en la Iglesia local atendiendo pastoralmente las parroquias de La Vid, Guma y Zuzones y acudiendo en ayuda de las comunidades cristianas del entorno cuando somos requeridos para ello por sus párrocos.

 


Convencidos de que nuestra dimensión comunitaria no se agota en nosotros mismos sino que debe abrirse a la comunión con la humanidad de hoy, queremos comunicar a los hombres, con sencillez y sin orgullo, nuestro testimonio vital de consagrados, torpes e inconsecuentes muchas veces, pero enamorados profundamente del Señor que nos llamó. Para ello hemos abierto las puertas de nuestra casa y el corazón de nuestra comunidad para que todo el que lo desee pueda compartir la oración, la vida y el pan con nosotros, pasando unos días en el Monasterio.

 

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