ACOGEMOS

Hospedería

El monasterio, declarado Bien de Interés Cultural desde 1991, conserva su belleza y esplendor desde las primeras obras de construcción que se remontan al siglo XII. Actualmente es un punto de encuentro de espiritualidad que congrega a grupos religiosos y laicos, al tiempo que comparte sus instalaciones con un moderno hotel de 34 habitaciones ampliamente equipadas y un restaurante englobado en la misma edificación.

Es el lugar ideal para combinar el silencio y la reflexión, con la oportunidad de conocer y disfrutar del enoturismo, la naturaleza y visitas a importantes centros turísticos de Castilla y León. A nivel oficial es un HOTEL (***).

Atención plena

Los turistas lo sospechan cuando visitan el Monasterio de La Vid: Tiene que haber algún secreto oculto no solo en su interior sino en su historia a lo largo de tantos años… El secreto no está en la piedra, por supuesto, aunque abunde variada en diferentes calidades, tamaños y tonos. Tampoco en el verdor que está presente tanto en la entrada como en el patio e incluso en la huerta grande y amplia que lo circunda acariciando el río Duero.

Comencemos por el sentido del lugar: La Vid. Así se llamaba antes que ningún monje premonstratense viniera a residir aquí (siglo XII). Era propiedad del rey Alfonso VII y se lo entregó a su hermanastro Domingo, monje en el Monte Sacro, para que aquí, en La Vid acogiera a la Virgen que se le había presentado en el Vallejo en una de sus cacerías entre luces y viñas. Ella, Sta. María de la Vid, es la primera habitante y única señora del monasterio. El ambiente o encanto que va surgiendo con el esfuerzo de los monjes, su lectura y su dedicación al canto y la oración, con solo una simple regla o normativa, la dada por San Agustín a sus monjes y hermanos en el siglo IV.

A partir de aquí comienza otra historia:

La llegada de D. Iñigo López de Mendoza, enviado por el Papa como abad al monasterio, en 1516, supone una transformación tal en él que deja en mantillas la reforma ya orquestada por los mismos monjes premonstratenses en el siglo XIV. Una reforma material con nuevas construcciones y otra espiritual de nuevas normas que transforman a lo largo del siglo XVI al XVIII la abadía dejando el románico y el gótico y pasando al Renacimiento. La ampliación de la capilla real cuidó también el retablo donde Sta. María de La Vid tenía una nueva imagen de piedra tallada y después policromada. Desde 1300 su presencia se ha hecho familiar entre espejos y cuadros magníficos. La enorme concha o venera a modo de tornavoz junto con los púlpitos y la reja dan señorío y clase a la Virgen de la sonrisa, la “más bella de las Españas” (según el Marqués de Lozoya).

A comienzos del año 2020 la Hospedería del Monasterio de la Vid ha dado sus primeros pasos y puesta en marcha de todas sus actividades: -acogida de huéspedes, -cafetería, -restaurante, -visitas al Monasterio de la Vid (turistas), -utilización de las otras instalaciones de la planta baja del Monasterio que pueden ser salas de conferencias y encuentros o actividades pastorales y religiosas.

Los trabajos han ido avanzando en el interior del Monasterio a lo largo de un año (2019-2020). Se han centrado en los dos pisos y planta baja del patio oeste y norte del Monasterio. El respeto máximo a lo más nuestro que es la historia de más de 800 años, junto con los servicios de atención, amabilidad y compañerismo integran no sólo la Hospedería sino también el Albergue que en breve también estará acogiendo a jóvenes tanto en los campamentos como en las diferentes convivencias.

Espacios y lugares

El monasterio tiene dos patios: uno en la sección este del monasterio y otro, el de habitaciones, en la sección oeste. Nos referimos a este segundo. En los pisos primero y segundo están las habitaciones. Dispone de 34 habitaciones, con una capacidad de 75 plazas. La planta baja se dedicará al bar y restaurante. En este nivel habrá dos bloques de servicios de WC, sala de recepción, de espera y atención a los huéspedes, así como una o dos salas de conferencias para más de cuarenta personas. Las dos escaleras de acceso a las plantas de las habitaciones y el ascensor facilitarán el movimiento de las personas.

Las modernas instalaciones de calefacción y las posibilidades de silencio y reflexión, así como de lectura y convivencia serán lo más apreciado de nuestra Hospedería del Monasterio de La Vid. También se ofrecerá un descanso y reposo tranquilo del que tanto necesitamos todos.

Nuestra tradición espiritual y educativa avala todos estos proyectos que intentarán coordinarse desde el “Centro de Espiritualidad Agustiniana” que tiene ya varios años de existencia. Dos pasillos interiores de la Hospedería dan libertad de movimientos internos y también facilitan la convivencia y el diálogo entre los huéspedes. Si es propio de nuestra oferta espiritual la “interioridad” y el “amor”, con ambos valores eje entregaremos -con humildad- la verdad y la libertad responsable en el primer caso y la amistad, la comunidad y la solidaridad en el segundo. Todos aprenderemos así a SER y a AMAR juntos como nos pide el Evangelio de Jesús que como agustinos abrazamos y divulgamos.

UN CAMINO PENSADO PARA TI

El camino de la calma

Monasterios y lugares pensados para la calma. Desde el Monasterio de la Vid, el Monasterio de Caleruega, al Monasterio de Santo Domingo de Silos.

  1. “El camino de la calma” comienza en el Monasterio de La Vid.
  2. Siguiendo el camino se llega a Peñaranda de Duero.
  3. Luego Clunia que fue una de las mayores urbes de la Hispania Romana.
  4. Después el Monasterio de Caleruega (Real Monasterio de Santo Domingo de Guzmán).
  5. El desfiladero de la Yecla.
  6. Lugar último el Monasterio Santo Domingo de Silos.

Saber estar en calma...

“…Cuando nos sentimos agotados y prisioneros del bullicio inferior, nos sentimos desarmonizados. Las cosas no se dan como esperamos y nuestras reacciones se dejan llevar por una gran furia desordenada.

Vivir en calma en el mundo del s. XXI es una demanda irrenunciable, no tanto por alcanzar un estado de placidez personal, sino para poder encontrar el verdadero sentido de nuestro existir. La calma es un estado natural del alma”

(Texto de Josean Manzanos, anotado en el Libro: “Bypass hacia la interioridad”, pág. 161, Ed. Khaf, Madrid).

Santa María de La Vid sigue “en calma” desde hace más de 700 años en el Monasterio de la Vid (1288-2024) sentada, abrazando con una caricia a su Hijo, esperando mostrar lo que guarda en su corazón con amor: el “secreto de su calma”.